El árbol un símbolo de sentido de pertenencia y conexión Muchas personas, hoy, sienten que no encajan del todo en su entorno (familiar, laboral, cultural…) Pueden llegar a establecer conexiones muy intensas (en las redes) pero a la vez pueden llegar a sentir una gran soledad o que se encuentran sin un lugar donde aportar,
El árbol un símbolo de sentido de pertenencia y conexión
Muchas personas, hoy, sienten que no encajan del todo en su entorno (familiar, laboral, cultural…) Pueden llegar a establecer conexiones muy intensas (en las redes) pero a la vez pueden llegar a sentir una gran soledad o que se encuentran sin un lugar donde aportar, expresarse o simplemente sin tener que demostrar. Esta desconexión puede llegar a generar muchas consecuencias: ansiedad, depresión, vacío emocional, aislamiento social, individualismo extremo, pérdida del compromiso, falta de propósito…
El árbol es el individuo, un individuo que tiene una identidad, una estructura, una historia. Su gran despliegue de raíces demuestra una pertenencia, un lugar donde habita, una conexión con su entorno. Estas raíces, muchas veces son invisibles pero son las que aportan los nutrientes, las que sostienen el árbol. Sin ellas el individuo no puede crecer, no puede florecer, no puede resistir a las tormentas. Si llegáramos a arrancar estas raíces, a dejarlas flotando, estaríamos desconectando el árbol de su origen, de su historia, de su elemento de soporte y de su base de nutrición. Y si no fuera capaz de encontrar otro terreno fértil donde volver a hacer crecer las raíces, moriría. Quizás, aguantaría un tiempo, las hojas aún las tendría verdes pero iría muriendo lentamente. Estaría funcionando y produciendo, pero temporalmente. Le hacen falta estas raíces, le hacen falta estas conexiones, esta historia, le hace falta su mundo de relación. El árbol, sin embargo, puede volver a arraigarse si encuentra una buena base, un buen entorno. Incluso puede llegar a hacer raíces más profundas, más conscientes, quizás de manera diferente a lo que estaba haciendo pero de una manera más beneficiosa.
El árbol, un ser estático, que no se puede desplazar, extiende sus raíces, sus ramas hacia aquello que necesita, aquello que le permite vivir. Busca el agua, busca los alimentos, busca la luz. Cómo se llegan a extender para poder conseguir lo que necesitan. Sacan partido de sus características para poder conseguir, para obtener unos fines. Su esencia, su razón de ser les lleva a hacer transformaciones, a “diseñar estrategias”, a fomentar relaciones, a propiciar el entorno para hacerlo más favorable. Compensan cabeceras ante vendavales, aumentan altura en lugares oscuros, extienden raíces para la captación de agua, corrigen daños provocados por circunstancias externas…
•¿Cuál es mi mundo de relación?
•¿Con quién me relaciono?
•¿Cómo me relaciono en cada circunstancia, en cada lugar?
•¿Cuáles son mis entornos? ¿Me dejan crecer interior y exteriormente?
•¿Qué me permite crecer?