
Les recomiendo este vídeo del Doctor en filosofía Jordi Graupera, en el cual explica que vivimos tiempos marcados por el miedo a la muerte. Esta circunstancia hace que tratemos de ocultarla alejando la enfermedad, la vejez y la muerte. Los enfermos se
Les recomiendo este vídeo del Doctor en filosofía Jordi Graupera, en el cual explica que vivimos tiempos marcados por el miedo a la muerte. Esta circunstancia hace que tratemos de ocultarla alejando la enfermedad, la vejez y la muerte. Los enfermos se curan en los hospitales, los ancianos se cuidan en las residencias y los muertos se velan en los tanatorios, todo ello lejos de casa.
Al contrario de lo que podría parecer, no tenemos miedo a la muerte por un exceso de sensibilidad, sino por una falta de ella. Como sucede con el fenómeno de la xenofobia, que significa miedo hacia el extranjero, el miedo a la muerte nace del desconocimiento, de no tener y no querer tener ninguna relación con ella: de estar insensibilizado. Las muertes masivas del covid nos generan perplejidad y temor intenso, como si viviéramos algo irreal, cuando de hecho forman parte de la realidad de la muerte. El filósofo nos indica que cuando nos acercamos, conocemos y sentimos, perdemos el miedo.
Una posible causa de este temor es el hecho de que el mantenimiento de la propia vida biológica se ha convertido en el principal valor, no hay nada que valga más.
Graupera nos dice que esto es un fenómeno nuevo, y que a lo largo de la historia siempre ha habido valores que estaban por encima de la propia vida, como pueden ser: la vida de los otros, la de los hijos, ciertos ideales, Dios,…. Estos valores también estaban relacionados con la creencia de que la vida no nos pertenece. La vida era considerada un regalo, un don que podíamos entregar, regalar, pero no disponer de ella como nos plazca.
Estos valores no solo estaban por encima de la propia vida, sino que operaban dándole sentido. Como se podía dar la vida por ellos, también la llenaban de sentido: se vivía por ellos. El mantenimiento de la propia vida como valor superior es casi un monstruo metafísico, el miedo a perderla, realidad por otra parte ineludible, nos paraliza. Y vivir paralizado, ¿no es quizás morir?